Ensayo Sobre la Lucidez en un País sin Luz

Después de una semana de iniciada la crisis energética todo parece que el único remedio es la resignación. Las distribuidoras de energía declararon que, hasta no solucionado el problema de la deuda, sólo van a ofrecer ocho horas de luz y dieciséis de oscuridad total. Lo decidieron así porque ellos son los dueños de la energía eléctrica. Porque a las generadoras les deben las distribuidoras (el gobierno) y los consumidores no les pagan a los primeros.

La cadena continúa hasta llegar a los clientes-afectados. En mi casa se paga un 12% más que el mes pasado. Mientras recibimos un 83% menos de energía que los meses anteriores mayo, abril. (Comprobado)

Hoy en la tarde, ya con mis labios envueltos en el calor de mí acostumbrado café y dispuesto a mandar al mundo al olvido. Llegó a mi memoria una conversación que el pasado sábado tuve con un profesor de teatro. Hablábamos sobre Saramago y sus libros. Nos citábamos escenas de las novelas de este premio Nóbel. Recordábamos los pasillos enlodados de Ensayo sobre la Ceguera. Describíamos los personajes de La balsa. Nos perdimos por minutos citando textos de los libros de este Comunista Hormonal. Llegamos al extremo de hacernos preguntas al hilarante estilo de trivias. Hasta que mi profesor me habló sobre Ensayo Sobre la lucidez, es lo último de Saramago -me dijo-. Vi en una entrevista que ya lo publicó, aún no lo leo.

Terminé mi café como nunca lo hago: con prisa, tomé la guía telefónica y llamé a la librería Cuesta. La línea la ocuparon dos personajes:

Ella.:Buenas tardes.

Yo.: Buenas..., ¿tienen el libro "Ensayo sobre la lucidez" de José Saramago: ?

Antes de responderme la escuché decir: ¡Concho! Se cayó el sistema.

Ella.: Sí buenas. Disculpe, ahora no le puedo responder, aquí falló la planta de emergencia, no puedo hacer la consulta en el sistema. Permítame ir a hasta el departamento de ventas. Espere un momento.

Yo
.: Está bien.

Estuve cinco minutos esperando. Sin música.

Ella
.: Aún no llega porque es una publicación reciente. ¿Desea que lo agregue a la lista de espera? En cuanto llegue le avisamos.

Yo.: Sí por favor. (Mi nombre//Mi número)

Ella.: ¡Ah! Pero tenemos Ensayo Sobre la ceguera

Yo.: No gracias. Ya lo compré. (Cuelgo)

Lo tengo. No recuerdo dónde, pero por ahí debe andar en las manos de un amigo que se lo prestará a otro: lo perdí.

La coincidencia no existe. Ella vive al igual que yo en una época que no vislumbra túnel por donde transitar, ni mucho menos luz la final de nada. La lucidez aún no llega. Este país se hunde (aunque a muchos no le guste esta frase) entre la Ceguera y la oscuridad de un impuesto absurdamente alto a los libros. Esto motiva a que las editoras no encuentren aquí un mercado fuerte. ¿Pero con problemas vitales como la energía, a quién le debe preocupar los libros?

Hay que encontrar remedio a esta situación de oscuridad que nos agobia. Debemos encontrar culpables, porque los hay. De lo contrario nuestro deber es inventarlos.

Tuve deseos de decirle a Ella que deseaba comprar Ensayo sobre la Ceguera una vez más: En la novela quines tienen contacto con uno de los afectados de ceguera inexplicablemente queda contagiado, pero por una extraña agnosis blanca.

Nota al azar:
Borges describía su ceguera: Las personas piensan que los ciegos lo ven todo negro. Estar aquí, es como vivir en una suerte de azul, que todo lo cubre.

Y Dios dijo: Hágase la Luz y la Luz se hizo. Y Dios y los generadores vieron que la luz es buena. Decidieron entonces privarnos de ella.

(Escrito de un tirón. Incompleto)

José Saramago

Comentarios

  1. Este es el primero de una serie de mails sobre saramago y sus novelas...

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