¿Conoces los crónopios, las putas? o ¿Recuerdas aquel ruinoso café en el París de entonces?
Si no reconoces estas dos preguntas, entonces es seguro que aún no lees un excelente cuento que tiene como titulo: Los Cronopios, las putas y aquel ruinoso café en el parís de entonces. de Amir Valle. Ganador del concurso de cuentos de Casa de Teatro-
Los personajes adoran a Cortazár. Es su dios.
Ya para la próxima semana estará aquí el enlace del cuento.
Recientemente terminé de leer Santa Evita. Y como pasa siempre que termino de leer una novela, me quedé con todo el ánimo de leer al mismo horario (cada vez que podía) Uno llega a acostumbrarse a tomar el libro, y sacar el marcador, leer la página anterior para recordar lo antes leído. Todo este proceso, por supuesto nos lleva a un hábito, el cual, después de leída la novela, nos deja con deseos de continuar el ritual.
No tengo otra novela a mano (que no haya leído)
Guardo, para confirmar la excepción a toda regla, dos novelas que jamás voy a terminar de leer: Tragedias Grotescas, de Pío Baroja, y Ulises de James Joyce.
Sí como yo, eres uno de los tantos fracasados que ha intentado terminar de leer la segunda, entonces no tengo que explicarme.
Todos sabemos que no existe en el mundo algo más ininteligible, difícil, confuso, complicado, incoherente, ambiguo, dudoso, equivoco que Ulises.
Si no reconoces estas dos preguntas, entonces es seguro que aún no lees un excelente cuento que tiene como titulo: Los Cronopios, las putas y aquel ruinoso café en el parís de entonces. de Amir Valle. Ganador del concurso de cuentos de Casa de Teatro-
Los maricas, radicados en la Ciudad Luz y enfermos de SIDA, condenados por propia decisión a un suicidio colectivo y babélico, viven una performance sostenida: encarnan, a lo largo de sus vidas agonizantes, a los personajes de Rayuela; ellos son "el París de entonces", el París del Gran Julio.
Los personajes adoran a Cortazár. Es su dios.
Ya para la próxima semana estará aquí el enlace del cuento.
Recientemente terminé de leer Santa Evita. Y como pasa siempre que termino de leer una novela, me quedé con todo el ánimo de leer al mismo horario (cada vez que podía) Uno llega a acostumbrarse a tomar el libro, y sacar el marcador, leer la página anterior para recordar lo antes leído. Todo este proceso, por supuesto nos lleva a un hábito, el cual, después de leída la novela, nos deja con deseos de continuar el ritual.
No tengo otra novela a mano (que no haya leído)
Guardo, para confirmar la excepción a toda regla, dos novelas que jamás voy a terminar de leer: Tragedias Grotescas, de Pío Baroja, y Ulises de James Joyce.
Sí como yo, eres uno de los tantos fracasados que ha intentado terminar de leer la segunda, entonces no tengo que explicarme.
Todos sabemos que no existe en el mundo algo más ininteligible, difícil, confuso, complicado, incoherente, ambiguo, dudoso, equivoco que Ulises.
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