Feliz cumpleaños
No hacía necesario Judith Mercedes, tener que decirtelo en público
Claro que no /vida privada/ Basta que lo diga a la puerta de tu pecho
Hoy sientes tristesa, soledad. Recuerda que esas son las herramientas de toda gran poetiza.
No hay diario que se totalice para volver a encontrarte en el pasillo oeste, sentada, con la cabeza y todos tus problemas metida en las agua de una trama. La última vez, justo antes de las vacaciones, el ruido de los demás estudiantes me llevó de un cuarto al otro, te saludé con el deseo de que me detuvieras, pero no me escuchaste, estabas al otro lado del telón de acero cantando en el desierto de la novela que “Ulises” nadie lo entiende. –Joyce –decías- no escribió para ser comprendido. Te confesabas perdida en las páginas de ese monstruo novelesco. El ardor quemaba tu razón. Yo te veía crecer cada vez más y me confesaba perdido en tu rostro
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