Lento, no correr siempre, ese es el impulso que tenemos, sin entender que caminando es como el hombre ha construido todo. Caminando con energía, no dejándose envolver en esa carrera hacía la nada.
--Ya llegamos al espacio ¿Dejaremos de volar más alto?
--Sería inútil, no hay nada más allá Silvia.
--Eso te han hecho pensar con la competencia desenfrenada.
--Ahora comprendo, Borges te enseñó eso también.
Hoy no corro a favor del viento, muerdo los bordes de esta ciudad, y me detengo para interrogarme, cómo pudo sucederme esto, si guardo cualquier intención en el mismo lugar que mi prudencia.
Esquivé la presencia y vista de los demás para tocar tus manos. Ahora estamos sentados, esperando por tu autobús. Me dilapido observándote, no te das cuenta de mi intención. La activa curiosidad alquiló un espacio en mis ojos que persiguen cada detalle de ti: tus ademanes, tu figura que anida los sueños y como te vuelve nueva bajo el sol. Continúo observándote ahora más distante, me pregunto si realmente me entiendes, o prefieres pensar que estoy confundido. Me dices que todos nos miran diferente; ese es tu miedo.
Te escucho despedirte, pero no respondo, me hago dueño del silencio y me repito: no estaré aquí otro día. Mientras me quedo pensativo por minutos con la vista fija en la nada. El ruido carrasposo de los automóviles me saca de mis conclusiones. Hace mucho que partiste. Todos tus miedos habían pasado a mi lado dejándome con la compañía de un pensamiento. Decidieron extasiarse y me invitaron a ser nuevo. Ya cuando la soledad me huía, decidí moverme de allí. Tardé una hora en llenarme de ánimo y subir la vista, una hora más en levantarme, deleitándome en esta inutilidad.
La calle, con su violencia eterna, me arremete y aplasta, dejándome sorprendido por la regularidad: parejas abrazadas, la sangre de accidentados en las aceras. No entiendo como elegí quedarme, si pude ser feliz en otra ciudad, en otro país talvez. Teniendo el frió como animal que muerda y destroce los recuerdos de mi infancia. Mi virtud se limita a conocer cada rincón de esta ciudad.
¡Wow!
ResponderEliminarChulo Silvia, me trae muchos recuerdos, sobre todo de mi ciudad.
¿Es posible que tenga su poesia?
Jeanne
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ResponderEliminarhacia mucho que no leia tu pagina, y la noto muy completa y muy interesante. Felicitaciones.
ResponderEliminarMarcelo (loko sin remedio)