Sancho y don Quijote, caminando sobre zancos, hablaban frente a la multitud de niños que se congregaban junto a ellos, mientras un espectador que era menos casual de lo que se suponía debía le pedía a don Quijote que mostrase un retrato de la Dulcinea.
Don Quijote, airado, decía que no. Entonces su provocador argumentaba que no quería hacerlo porque debía tuerta, coja o "!!!!!!". Al final, de tanto decirse y contradecirse, don Quijote termina en el suelo y los pequeños riéndose de él.
Con humor, logrando que los niños y los jóvenes se identifiquen con el hidalgo, lo mejor de estas representaciones es que son variadas: siempre, aunque se trate del mismo tema, uno se sorprende al ver que lo que los actores hicieron hoy es distinto a lo de ayer.
Ya tendrás descanso, despreocupa de lo demás.
ResponderEliminarVenga! = )
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ResponderEliminarQue aparte de bien representada hay que decir que era con mucha energía. si no me recuerdas Alexander, soy la novia de Amauris.
ResponderEliminarun beso. Qué bien les queda.
Rosy