El director de teatro debe manejar la atención del público, hacia donde quiere dirigir su vista en determinado momento, qué desea que el espectador vea, cuánto tiempo y de qué forma. Tener la capacidad de manejar el itinerario de la atención. Hacia una mano, parte del cuerpo de un actor, determinada situación escénica. Hay un ejemplo sencillo: un prestidigitador que mientras conversa con su publico, ejecuta movimientos con precisión para que la atención de quien le ve, se concentre el determinada parte, más que dispersar su atención él la dirige a zonas especificas, teniendo así la oportunidad de sorprender con el resultado final. El espectador de profesió utiliza como herramienta el itinerario de la atención, también técnicas del cine, como el montaje de sencuencias.
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