Martes 25 de Octubre
6:20 PM
Sala: Manuel Rueda
Hoy inicia el V festival de teatro estudiantil. Nuestro Festil. De una forma u otra, la actividad teatral juvenil se ha abierto espacio en nuestra sociedad. Tan sólo en este año, se han celebrado una cantidad de festivales importantes en los cuales de una manera muy notable, los jóvenes han tenido participación, en gran medida, estos jóvenes han sido egresados de nuestra institución. No existe a la fecha un grupo u organismo cultural en los cuales esta escuela no tenga presencia a través de algún compañero egresado. Y precisamente estos jóvenes profesionales han dicho presente en cada entrega de nuestro festil. El cual como ustedes saben hoy llega a su quinta jornada.
El festival estudiantil empieza, un alud de entusiasmo transita los pasillos de nuestra escuela. Cada estudiante se entregó, hizo y repitió hasta el cansancio su partitura de acciones dentro de las obras que participan en esta fiesta teatral. El público está advertido, la sociedad debe hacer efectivo su compromiso con los jóvenes creadores de nuestro país.
Cuál espacio tenemos los estudiantes y compañeros de esta escuela para mostrar nuestros resultados. Hasta hace pocos años los exámenes y actividades de nuestra escuela habían sido un secreto, se formaban decenas de jóvenes anualmente y estos nunca tenían la oportunidad de mostrar el conocimiento obtenido. Precisamente esta es la intención del festil: poner en contacto a la sociedad con nosotros, los estudiantes, los que vamos aprendiendo, los que necesitamos aprender.
Siempre he recordado la frase “hacer teatro es un pacto con el dolor” y no hay verdad más absoluta que esta. El quehacer teatral no es un lujo, no es algo que se exhibe como un logro personal, estudiar y hacer teatro es un pacto irremediable con el desconsuelo; el artista de teatro percibe el mundo de una forma más soñadora, más ilusoria, sabe que hay toda una aspereza de informaciones distorsionadas que intentan arroparnos. Y se guerrea cada día contra ello.
El teatrista posee un Cargamento de Sueños, batalla cada día con el pesimismo de amigo y familiares, de ensayar en horas que otros descansan y duermen. El oficio del teatrista exige una entrega absoluta. Nosotros no deseamos ser médicos, ingenieros, oficinista o comerciantes que hacen teatro, nuestro deseo es asumir el teatro como oficio, como forma de vida. Nuestro compromiso con él no es negociable, sería imposible aplastar esta violencia que todos al hablar y hacer teatro llevamos dentro, es una violencia descomunal, pero puedo asegurarles que es una violencia que nos da vida.
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