Encuentro de Danza Contemporánea: La magia en escena

Judith Rodríguez
-Actriz


E
l escenario de la Sala Manuel Rueda vibró al paso de cada bailarín y de sus piezas libres y ligeras.

Domingo 4 junio, se apagan las luces y se abre el telón. Cuerpos fugaces se trasladan de punto en punto haciendo formas que nos llevaron a volar.

La libertad, la ligereza, el volar, la apertura y el romper con el autoritarismo van de la mano con el proceso de creación en la danza contemporánea. “Es un arte experimental que celebra al individuo, sus emociones y sus sensaciones, para expresarlos en escena sin importar las creencias”, así definió la danza contemporánea Amy Smith, bailarina estadounidense, que interpretó, en la primera ronda del encuentro, la pieza Hippy Elegy.

El encuentro de danza contemporánea viene del deseo de sostener un espacio para este arte en el país. Durante varios años, bailarines y directores coreográficos como Edmundo Poy, Awilda Polanco, Orestes Amador, Mari carmen Rodríguez, entre otros, han trabajado para crear estructuras y para formar nuevas generaciones de danzantes interesados en el área de lo moderno y de la vanguardia.


La danza contemporánea en Latinoamérica se desarrolla por la necesidad que bailarines y coreógrafos tenían de romper las restricciones del ballet clásico y utilizar el cuerpo humano como un instrumento de expresión emocional. Influenciada por movimientos de danza de los Estados Unidos y Europa, Latinoamérica (exceptuando a Cuba), sin contar con el apoyo gubernamental, se lanza a crear, a investigar, a estudiar lo orgánico y la codificación del movimiento, para transmitir de un modo eficaz lo que se desea transmitir a través de la historia contada y por medio de la expresión corporal fluida, inteligente y creada con una intención.


Orestes Amador, bailarín y actor cubano radicado en Republica Dominicana, expresó: “En lo contemporáneo, ya el coreógrafo no es simplemente “coreógrafo”. Ahora él es un director que se cultiva, que estudia lo teatral, la voz, la literatura, la acrobacia, el ballet clásico… para con ello, romper los códigos establecidos y codificar nuevos”.

Uno de los recursos al que más se recurrió en las diferentes piezas, fue el del teatro en la danza, movimiento iniciado en Europa, Alemania y que implica que el bailarín o el intérprete, combine su voz, la gestualidad y la acción con los movimientos coreográficos. En la Danza-teatro, tanto el bailarín se vuelve actor, como el actor bailarín. Los dos deben buscar con lo que hacen o interpretan en escena la organicidad.

Esta fusión es parte de la nesecidad de expresar y comunicar. De enriquecer la danza con otros recursos de las artes escénicas. Según Karol Marenco, bailarina y coreógrafa Costarricense, la gestualidad, la voz y el movimiento vuelve la coreografía más humana y accesible para el espectador.

Marenco, con su pieza Callejón Abajo, define la danza como un canal de comunicación donde debe haber siempre un mensaje. Donde no sólo el bailarín, también el público, es un ente activo: “Debe existir una retroalimentación entre espectador-interprete, en emociones y sensaciones”. No sólo es el hecho de hacer una coreografía y expresar, es que lo que se exprese produzca una reacción en el público que te observa. “No soy muy literal. Uso imágenes y metáforas, ya que, más que una historia quiero que el receptor interiorice las emociones que se producen en la pieza. Quiero que se les mueva el piso y por ello me apoyo de recursos como el teatro, donde un movimiento coreográfico acompañado de una sonrisa intencional, por ejemplo, expresa algo más”, dijo Marenco.


La danza, al igual que todas las artes, es un instrumento de reflexión. El público, como receptor, se lleva con cada espectáculo una vivencia. Esto sucede sólo cuando el director coreográfico se compromete con su trabajo, con el argumento de su pieza, con el mensaje y con el lenguaje que se forja en las tablas al construir una coreografía a partir de la investigación.

En el caso de la coreógrafa Ileana Balmori, con su pieza Devuélvanme las Mariposas, se utilizaron diversos elementos que componen las partes de un rompecabezas donde las Hermanas Mirabal son el tema a formar. Elementos como el agua, que representa la premonición de sus muertes; los girasoles, su jardín; los elásticos, la cárcel y la luz roja, la muerte son los códigos fundamentales de la obra. Cada componente da una lectura de esta pieza, que tiene como fin recordar nuestra historia y la ruptura del autoritarismo.

En la pieza Peligro, de las coreógrafas Awilda Polanco y Cecilia Camino, conscientizar es un objetivo permanente. “Queremos hablar del rechazo. De este mundo banal que discrimina. Queremos dejar leer la pobreza humana con la que cargamos, donde lo que se vende siempre es una imagen y nada mas”.

Polanco dice: “La modernidad nos lo exige. La globalización amplia nuestro mensaje, nuestra forma de expresarlo, nuestro lenguaje, por ello se nos hace necesario seguir investigando y creciendo”.

La danza contemporánea en Republica Dominicana carece de estructuras. La mayor parte de los bailarines contemporáneos se han formado en la práctica y en talleres tomados en el extranjero. “Nos hemos formado de un modo muy artesanal”, expresó Awilda.

A pesar de que estos artistas no poseen un titulo en papel, poseen el mismo nivel creativo, práctico e intelectual que países de mayor desarrollo y tiempo en esta área de la expresión corporal. Nuestros ritmos, nuestro folklore y nuestra herencia afroantillana, se licuan dando como resultado una deliciosa batida contemporánea que mejora y mejora su sabor con cada año que pasa y con el toque de nuestra imponente creatividad.


Judith Rodrìguez es estudiante
de comunicación social en la
pontificia universidad católica
madre y maestra.

Comentarios

  1. Excelente artìculo, muy bien narrado, ahora me da rabia por no haber ido al encuentro.

    Julio Marte.

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