Leer artículo completo en el caribe.Haffe Serulle se despertó de madrugada para hacer su caminata habitual, sólo que no había nada de habitual en lo que estaba a punto de descubrir. En su puerta, se tropezó con un extraño y antiguo maletín.¿Se trataría de una equivocación, de un extravío? La nota que lo acompañaba despejó la duda.“Por favor acepte el envío y organice lo que hay adentro cual si fuera un rompecabezas”, rezaban unas líneas, bajo el nombre inequívoco de su destinatario.
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