Lo que determina la validez de cualquier actividad social es su relación con el medio donde esta se produce.
El Teatro Dominicano ha perdido la relación con su medio, es una práctica que ha extraviado su mirada y solo queda una suerte de cascara, de una cosa externa, SIN METAFÍSICA, es una práctica que no hurga en la barbarie de nuestra cotidianidad, es un movimiento de espalda a el HOMBRE Y MUJER, de este país en un constante sobresalto existencial.
La otredad nuestra es adoptiva, estamos prestos, atentos, para escudriñar la alteridad en las dramaturgias foráneas, en el hombre foráneo, ¿Por qué nuestros Dramaturgos, Directores, nuestro Movimiento teatral, no se plantea, una mirada del DOMINICANO actual, del PODER y su mirada light sobre la NACIÓN? La otredad, dialoga con todos y con todas, con la construcción de una mente criminal, ante nuestros ojos, EL DRAMATURGO, EL ACTOR, EL INVESTIGADOR TEATRAL, parece no enterarse, o su nueva mirada no le permite detenerse en la violencia estructural que se cierne sobre esta sociedad.
El cuerpo de un joven caído en un extraño intercambio de disparo y elevar aquel hecho extrajudicial, a un instante de reflexión poética y social, de una realidad anómala y oscura.
Allí es donde reside la debilidad de este movimiento teatral, socialmente conservador y políticamente atrasado; lo que genera la aparición de nuevas ESTÉTICAS y POÉTICAS, es el contacto con la sociedad y sus realidades posibles, parece no importarle la construcción de un ser nacional trunco, de un dirigente que te ofrece miles de decibeles de ruido como ideología. Es una práctica con una clara intensión de no polemizar con las estructuras del poder, con borrar la historia o mejor dicho sin ningún interés en nuestra historia o ser cómplice por omisión de la desmemoria nacional y la articulación de un DOMINICANO, sin responsabilidad política, social, e ideológica. Es la apología a un DOMINICANO, enano en lo ético.
Movimiento creativo que perdió toda su trascendencia crítica y SU METAFÍSICA POLÍTICA, SOCIAL E IDEOLÓGICA, para dar paso a una nada. Es como si entendiéramos que levantar el velo, pondría en riesgo nuestro futuro ascenso, sin entender que ya no tenemos razón de ser, que somos cómplice de todo tipo de arbitrariedades, que nuestro papel de voceros de lo establecido, nos coarta nuestra libertad creadora y nos pervierte la mirada.
En cuanto a lo estético, lo reiterativo es lo que prima, la lectura del contexto es siempre plana, conformista, cualquier otra lectura es desvalorada, acorralada, siempre vista como una cosa RARA, y quienes las plantean marginales.
Es tan compleja la situación actual que el movimiento teatral desconoce que es parte de un tejido y que su razón de ser es ese cuerpo social, no su aptitud de replegamiento, en lo político y social, que su participación es vital en el rescate de la memoria social y política del pueblo dominicano.
El movimiento teatral debe rectificar su rumbo y sus creadores, saber que su papel es el de testigo de su época, no los títeres del poder y del mercado.
//Escrito por Arturo López, publicado en su perfil en Facebook el 03 de diciembre, New York//
Triste pero cierto, cabe aclarar que desconozco el teatro dominicano mas los "enanos en lo ético" se aplica, EN GENERAL, a esta rama del arte (por no decir que a todas). Es posible que el movimiento teatral, habiéndose prostituído tanto, pueda rectificar su rumbo? Eso es como creer en los cuentos de hadas...
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