19 dic 2004
Pandora
Cada uno de nosotros arrastra sus preocupaciones y nadie estaba al tanto de esa diminuta luz que se hundía en el piso. Nadie podría culparla, sería una afirmación cruel decir que ella es la responsable del siniestro que le quitó las vidas al gato del edificio. Aprovechamos esa tarde y escapamos hacia el sur o más allá de Santo Domingo. Nos gustaba perdernos. No es inmensa nuestra ciudad, pero igual disfrutábamos caminar por la Pedro Henríquez, y contarnos sueños. Improvisar medidas de composición milenarias que hoy tienen un uso frecuente. Crear frases de cinco, siente y cinco sílabas, que a pesar de ser breves, nos dé la idea de espacio tiempo y lugar.
-- ¿Dónde estamos? --no te gustaba preguntar pero te obligué acercarte al vendedor callejero que desprendía aromas de frutas y cansancio.
– Están en la ciudad de los Mares. –respondió El vendedor.
– ¿Entre Ríos? – preguntaste preocupado.
Te gustaba también –sé que lo disfrutabas- comprar todo lo que vieras en las tiendas, cualquier prenda de color rojo. Lo hacías no sólo para complacerme, te gustaba gastar todo el dinero para aumentar la desorientación.
Nuestro pasatiempo no sólo era caminar por las calles menos frecuentadas, sino que buscábamos la forma de quedarnos desamparados. La tarde que sucedió el incendio estábamos entre Mansalva y Tomadá, recurriendo a la buena voluntad de algún conductor que nos encaminara hacia la avenida 13 de julio o cualquier calle céntrica. Dos señores de traje oscuro se detuvieron ante tus insistentes señales, parecías un náufrago frente al único barco a la vista. Quien conducía preguntó algo, lo hizo antes de bajar el vidrio, tú leíste las palabras y dijiste, 13 de julio. Saltamos al carro, sin música, sin conversaciones de primera vez, los cuatro en silencio, veíamos a lo lejos una cortina de humo que se confundía con la última luz de la tarde.
– Ahora nos acercamos más a nuestra situación real –Hablas con aparente seguridad, pero sé que tienes miedo.
21 sept 2004
Santo Domingo
--Ya llegamos al espacio ¿Dejaremos de volar más alto?
--Sería inútil, no hay nada más allá Silvia.
--Eso te han hecho pensar con la competencia desenfrenada.
--Ahora comprendo, Borges te enseñó eso también.
Hoy no corro a favor del viento, muerdo los bordes de esta ciudad, y me detengo para interrogarme, cómo pudo sucederme esto, si guardo cualquier intención en el mismo lugar que mi prudencia.
Esquivé la presencia y vista de los demás para tocar tus manos. Ahora estamos sentados, esperando por tu autobús. Me dilapido observándote, no te das cuenta de mi intención. La activa curiosidad alquiló un espacio en mis ojos que persiguen cada detalle de ti: tus ademanes, tu figura que anida los sueños y como te vuelve nueva bajo el sol. Continúo observándote ahora más distante, me pregunto si realmente me entiendes, o prefieres pensar que estoy confundido. Me dices que todos nos miran diferente; ese es tu miedo.
Te escucho despedirte, pero no respondo, me hago dueño del silencio y me repito: no estaré aquí otro día. Mientras me quedo pensativo por minutos con la vista fija en la nada. El ruido carrasposo de los automóviles me saca de mis conclusiones. Hace mucho que partiste. Todos tus miedos habían pasado a mi lado dejándome con la compañía de un pensamiento. Decidieron extasiarse y me invitaron a ser nuevo. Ya cuando la soledad me huía, decidí moverme de allí. Tardé una hora en llenarme de ánimo y subir la vista, una hora más en levantarme, deleitándome en esta inutilidad.
La calle, con su violencia eterna, me arremete y aplasta, dejándome sorprendido por la regularidad: parejas abrazadas, la sangre de accidentados en las aceras. No entiendo como elegí quedarme, si pude ser feliz en otra ciudad, en otro país talvez. Teniendo el frió como animal que muerda y destroce los recuerdos de mi infancia. Mi virtud se limita a conocer cada rincón de esta ciudad.
18 sept 2004
12 sept 2004
Invitaciones a Gmail.com
Las re-queridas cuentas.
Si deseas una dímelo ahora
Actualizado
24-09-2004
Seis más
Invitación
Vertical
A sus lados crecen otras ciudades
como extremidades,
alas marginales
También allí
la honda miseria
se expande
hasta alcanzarlo t o d o
incluyendo este texto.
10 sept 2004
Mis Haikus -tres-
1
ser tu espera
es igual a perder
con premio
2
sé que amaste
si no lo recuerdas
soy memoria
3
con tus sueños
alimentaste mi ser
agradecido
6 sept 2004
La Memoria de mi Hermana
Queridísima Lissette:
Sabes perfectamente la opinión que sostengo sobre las mujeres y la memoria, siendo más especifico: sobre tu memoria. Hemos caído varias veces en discusiones solamente por establecer la versión de un suceso, por imponer nuestra historia.
Casi no te escribo, desde que me diste tu e-mail te he enviado tres o cuatro documentos: Una dieta, Fotos de los perritos, Saludos, Cómo estás… Esta vez utilizaré tu correo para un mejor propósito, te contaré aquí las cosas que sé no recuerdas y estableceré la crónica exacta de los sucesos.
La intención de ser madre te hace ligera la culpa de ser amnésica. Regresas lúcida a caminar por los pasillos de tu casa. Tu esposo te ven crecer cada día bajo el sol. El cristal de tu signo recupera brillo cada segundo entre los brazos de tus hijos. !Eres madre! Poco a poco vas a remplazar nuestros recuerdos de infancia por los rostros y ocurrencias de esos angelitos que hoy tengo la suerte de ser su tío.
Las reuniones familiares tienen un fin, convocar allí los cuentos que todos deseamos olvidar. Hablarás de mí, narrarías los sucesos más embarazosos de mi niñez. Pero algunas escenas no tocarás. Talvez no hablarías de las dos niñas que se nos acercaron en la playa el segundo día de nuestras vacaciones en Juan Dolio.
Llegaron arrastrando madrugadas a preguntarnos si sabíamos la hora. No entendimos para qué una niña querría saberlo; a esa edad el tiempo no importa. Se libraron del cuento cuando nos propusieron acompañarnos, rodearon tu silla de playa y antes de responderles ya la confianza entraba por sus manos acariciando tu pelo y confesándote lo bello que era, claro que no le creías el allante; esa mañana me habías comentado lo mucho que necesitabas ir al salón. Pero ellas estaban determinadas a ganarse tu buena voluntad, a imperar en tu ánimo para verte así quebrando tu moral.
Las niñas no parecían hermanas; una tenía el pelo rubio, más bien desteñido por el sol, la otra era un carboncito que se había escapado de un fogón cuando más ardían las llamas, porque el fuego aún vivía en su cintura. La más grande –la rubita- tenía en los labios una sutil deformación, sólo cuando habló notamos su defecto. Lo notamos más cuando te confundieron con una extranjera y la niña de labios juguetones balbuceo algunas palabras en un inglés sucio y de consonantes arrastradas. La segunda acercó sus perfectos labios a tus oídos: te dijo algo, abriste la boca y tus ojos se agrandaron, perdiendo la proporcionalidad en tu rostro, ya no eran tus ojos, era la mirada de sorpresa más cómica que he visto. Mientras la escuchabas movías despacio la cabeza, escuchabas algo y lo rechazabas. Cuando ella unió sus manos y señaló a su compañera, tu cabeza recuperó agilidad y murmuraste: no, no, no. Mirándome luego gritaste ¡no! Las niñas se alejaron tomadas del brazo, tu exclamación no las asustó. Creo que una sonreía por tu reacción, ¿o sonreía yo? La Segunda cojeaba, aunque sus pies parecían sanos.
Elegiste llegar a la casa para enterarnos aquello que las niñas pretendían, sentados en la sala, estábamos a la espera de tu versión, yo había introducido el tema con la mía, la adorné con los instantes más salerosos, tú, demasiado avergonzada, narraste los últimos momentos:
--La niña acercó su rostro al mío y apartando el pelo que separaba mis orejas de su boca dijo:
“Sé hacer trenzas, lo aprendí hace poco, mi hermana también. Pero tienes el cabello muy bonito, así está bien. ¿Deseas que hagamos trenzas? Con las piernas, me refiero.”
26 ago 2004
Los cronopios han cortado mi vida
De regreso al tema, a los cronopios
¿Cuáles son los planos de la realidad en Rayuela?
Uno puede intercalar los capítulos o bien seguir las indicaciones del prólogo. Toda mi preocupación gira en torno a la Maga y su grupo de amigos. Leí que Rayuela es el ser humano y que los amigos y los planos que presentan son los pensamientos. Es una afirmación débil, Rayuela es una contranovela. Mientras que 62 Un modelo para armar, si puede caer en este tipo de estudio. A las dos, yo prefiero Rayuela.
Queremos tanto a Rayuela
(Recordando: Queremos tanto a Glenda)
El desarrollo de las ideas trazadas en un texto, es la línea entre un pensamiento suelto y una idea concreta. Esto es unir la imaginación con conceptos reales.
Entonces si este es el planteamiento, si las 490 palabras que tiene este texto no son más que grafías inútiles, esto es un ContraPost, así como rayuela es una contranovela, es este es un contrablog, y yo soy un ContraPuto.
Primero porque este post no tiene un final concreto. Algo así como un mensaje, que cuando lo termines de leer digas: Coño que frase tan chula.
No, decidí que esta cosa no va a tener final, así como muchas cosas no tienen el final adecuado o deseado. En las noches de Santo Domingo la perdición está a la luz. Uno llega a conocer muchas personas, a unir amistades, a enlazar compromisos, ya sea por lo borracho que uno esté -no es mi caso, ya que nunca me emborracho. Es más, ni siquiera tomo, tampoco me masturbo - o por lo ansioso que uno se sienta. Y estás relaciones no siempre terminan, o tienen el final adecuado. Quiero decir aquí antes de continuar, que este texto está lleno de palabras como: que/uno/como/texto/uno/ y aclarar también que mi intención clara y franca es deescribir esto para así, dentro de algunos años alguien me lea y perciba lo mal que se puede estar. También reírme cuando vea que escribí juntas las palabras DE+ESCRIBIR, es decir reinventándome, enviando por primera vez la vida al mismo PALABRA #215
Entendiendo que por más afán que tenga en escribir esto, o por más interés en poner el acento en la segunda y a decir verdad única e de la palabra #284 De este texto.
Entendiendo -vuelvo a repetir, porque soy medio lento- que por más afán que tenga en escribir esto con coherencia alguna, nadie le importará leerlo. Posiblemente encontraré algún desocupado que pierda su tiempo y sea sincero consigo mismo cuando le pregunte -¿Leíste mi texto?
Es chulo mencionar autores famosos y extraños que ningún lector fraccionario-come-periodicos conozca (como lo somos todos, porque el promedio de libros que lee un dominicano es de menos de uno al año ) Autor que tú nunca hayas leído, eso ante los ojos de las H y de los diarios que atiborran mis días, también de las niñitas con faldas cortitas que usan zapatillas amarradas hasta las rodillas, le da cierta importancia a tu escrito, entonces por esta razón yo digo que: Nietzsche siempre finalizaba sus obras escribiendo: Fin de así hablo zaratustra, Fin del anticristo…
Entonces Fin a la crisis del AntiPuto
Los cíclopes (De Cortazar)
Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en a cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mi para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar no busco comprender coincide excatamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
21 ago 2004
El cumple de Judith
Feliz cumpleaños
No hacía necesario Judith Mercedes, tener que decirtelo en públicoClaro que no /vida privada/ Basta que lo diga a la puerta de tu pechoHoy sientes tristesa, soledad. Recuerda que esas son las herramientas de toda gran poetiza.
No hay diario que se totalice para volver a encontrarte en el pasillo oeste, sentada, con la cabeza y todos tus problemas metida en las agua de una trama. La última vez, justo antes de las vacaciones, el ruido de los demás estudiantes me llevó de un cuarto al otro, te saludé con el deseo de que me detuvieras, pero no me escuchaste, estabas al otro lado del telón de acero cantando en el desierto de la novela que “Ulises” nadie lo entiende. –Joyce –decías- no escribió para ser comprendido. Te confesabas perdida en las páginas de ese monstruo novelesco. El ardor quemaba tu razón. Yo te veía crecer cada vez más y me confesaba perdido en tu rostro
19 ago 2004
Lorca es alma ausente
ALMA AUSENTE (Lorca 1926)
No te conoce el lomo de la piedra,
ni el raso negro donde te destrozas.
No te conoce tu recuerdo mudo
porque te has muerto para siempre.
Porque te has muerto para siempre,
como todos los muertos de la Tierra,
como todos los muertos que se olvidan
en un montón de perros apagados.
No te conoce nadie. No. Pero yo te canto.
Yo canto para luego tu perfil y tu gracia.
La madurez insigne de tu conocimiento.
Tu apetencia de muerte y el gusto de tu boca.
La tristeza que tuvo tu valiente alegría.
Tardará mucho tiempo en nacer, si es que nace,
un andaluz tan claro, tan rico de aventura.
Yo canto su elegancia con palabras que gimen
y recuerdo una brisa triste por los olivos.
9 ago 2004
Errante
Me toca armar un trabajo con el grupo Zancos, tenemos, por suerte, un tema excelente: El desierto.
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